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Alcanzar las estrellas IV: Combustible en el camino

Para acabar con esta serie nos quedaba una última opción. Si no podemos prescindir del combustible la mejor alternativa es no cargar con él. y recogerlo por el camino. Hay varias opciones y una de ellas es casi, casi como en el Come-cocos.

Casi parece que la naturaleza aborrece el vacío. El espacio esta casi vacío pero sigue conteniendo una importante cantidad de hidrogeno que puede utilizarse como combustible. Esta fue la idea de Robert Bussard que origino el desarrollo del  motor Bussard. Una nave podría recoger ese hidrogeno con un gigantesco embudo y,  a partir de una determinada velocidad, este se comprimiría lo suficiente para lograr la fusión nuclear.


Un problema es que recoger el combustible frena la nave aunque puede reducirse bastante en las condiciones adecuadas. Sin embargo, el problema mas grave es el tamaño. Según la densidad del hidrogeno seria necesaria un superficie colectora de entre  6.000 y 60.000 kilómetros de diámetro. En lugar de superficies sólidas es posible utilizar campos magnéticos o electrostáticos para atraer el hidrogeno pero siguen siendo sistemas grandes y pesados. Demasiado peso incluso eliminando la carga de combustible.

Se han propuesto varias  versiones para mejorar el rendimiento  de este sistema. Por ejemplo, utilizar el hidrogeno en una reacción de fusión con litio-6 o boro-11. O  utilizar ciclos de fusión mas complejos. En última instancias también serviría añadir una pequeña cantidad de antimateria. Pero eso eliminar la principal ventaja del sistema ya que obliga a transportar  parte del combustible.

Una de las últimas ideas en este campo recupera parte del primer diseño con el que comenzamos esta serie.   Es el denominado  Mini MagOrion.  La propuesta es recuperar la idea del Proyecto Orion, impulsarse mediante pequeñas explosiones atómicas. En este caso se utilizarían pequeñas cargas que serian fuertemente comprimidas por campos magnéticos hasta explotar. La novedad es que la nave no transportaría el combustible. El combustible seria lanzado previamente en pequeñas cápsulas a lo largo de la trayectoria que debe seguir la nave. Y la nave lo iría  recogiendo y utilizando sobre la marcha. Algo parecido al come-cocos.  Se calcula que seria posible llegar a un décimo de la velocidad de la luz.

Todo lo descrito en estas entradas se basa en física comprobada y tecnología relativamente cercana a la disponible actualmente. Hay otros métodos mucho más especulativos basados en física o tecnología muy lejana a la actual. Lo que esta claro es que este sueño seguirá estimulando nuestra  imaginación durante mucho tiempo.

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Thalia