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Tabaco y daños cerebrales

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Tabaco y daños cerebrales

Área: Medicina — Viernes, 26 de Junio de 2009
Según un estudio el tabaco provocaría problemas neurológicos a los que lo consumen y a aquellos que les rodean.
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En esta web ya hemos publicado varios resultados* sobre las consecuencias que acarrea fumar, no sólo para el que fuma, sino además para los que están a su alrededor. Sólo en España mueren 50.000 personas cada año por culpa del tabaco y parece que las autoridades no quieren hacer nada al respecto. Da la impresión que morir en un accidente de tráfico es mucho más grave que morirse de cáncer para nuestros políticos o que simplemente restringir el tabaco es más impopular que otras cosas o quizás los impuestos del tabaco son muy rentables.
Pero el tabaco no solamente provoca cáncer de diversos tipos o enfisema pulmonar. Según una investigación reciente el hábito de fumar provocaría también daños cerebrales. El estudio, publicado en Journal of Neurochemistry, ha sido realizado por Debapriya Ghosh y Anirban Basu del Centro Nacional de Investigaciones del Cerebro de la India. 
Según sus hallazgos el tabaco tiene un componente que provoca que los glóbulos blancos ataquen el sistema nervioso central, destruyéndose células sanas y dando lugar a daños neurológicos graves.
El componente en cuestión es el NNK, que un compuesto común en el tabaco. El NNK es un procarcinógeno, es decir, una sustancia que puede transformarse en carcinógeno (agente que produce cáncer) si es alterada por los procesos metabólicos del cuerpo humano.
A diferencia del alcohol u otro tipo de drogas el consumo de NNK no parece dañar directamente las neuronas cerebrales. Sin embargo, este equipo de investigadores cree que causa neuroinflamación, una condición que da lugar a desórdenes como la esclerosis múltiple.
Según Ghosh, considerando la pesada carga económica y sanitaria de los desórdenes relacionados con la neuroinflamación, es extremadamente importante desde un punto de vista médico, social y económico descubrir que el NNK del tabaco produce neuroinflamación.
Para probar que tal relación existe, el equipo de investigadores realizó dos tipos de pruebas. Una in vitro y otra in vivo con ratones de laboratorio. Usaron técnicas de análisis que mostraban que la administración de NNK daba lugar de manera clara a un aumento en las proteínas indicadoras de preinflamación y proteínas similares, así como a otras proteínas relacionadas con el estrés. También se detectó un aumento de citoquinas protoinflamatorias, que actúan como mensajeros moleculares entre las células.
Esto muestra que la NNK provoca una respuesta exagerada de las células inmunes del cerebro conocidas como microglia. Las microglías actúan con “destructores” atacando células cerebrales dañadas o insanas. Sin embargo, debido a la presencia de NNK las microglías empiezan a atacar células sanas en lugar de las células dañadas que deben de atacar en situaciones normales.
Según Basu su hallazgo demuestra que el componente NNK del tabaco activa las microglias y éstas dañan las neuronas.
Mientras que otros efectos dañinos del tabaco, como las enfermedades pulmonares, se derivan directamente del alquitrán o del humo del tabaco al fumarlo, esta investigación sugiere que el daño no está confinado al mismo hecho de fumar. Como el NNK está presente de entrada en el tabaco aunque no se queme, el mascar tabaco también provocaría daños cerebrales según el mecanismo descrito anteriormente.
El estudio sugiere que el humo de segunda mano podría dar lugar a las mismas condiciones neuroinflamatorias. Las concentraciones de NNK en el tabaco varían de 20 a 310 nanogramos por cigarrillo. Sin embargo, el NNK está además presente en el humo mismo, lo que significa que el aire de un recinto donde se esté fumando contiene también esta sustancia en cantidades significativas. Por tanto, la inhalación directa o indirecta (humo de segunda mano) da lugar a un sustancial consumo de NNK.
“Esta investigación arroja luz sobre los procesos que dan lugar al daño de células nerviosas en aquellos que fuman cigarrillos o consumen productos derivados del tabaco regularmente”, dice Ghosh.
Hablando en lenguaje de la calle podríamos decir que no sólo hace falta ser un poco tonto para fumar, sino que fumar vuelve tonto. Y no sólo al fumador, sino además a los que le rodean. Piense en ello cuando fume delante de sus hijos pequeños o salga este fin de semana y entre a un bar lleno de humo.
* NeoFronteras sólo se ha hecho eco de una pequeña muestra de todos los resultados que se han publicado sobre el asunto en revistas especializadas. Todos ellos muy negativos respecto a los daños que produce fumar.
Fuentes y referencias:
Noticia en Alpha Galileo.
Foto cabecera: “Curl of Smoke” por Jim O’Connell, vía Flickr.

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Thalia