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Tomates morados modificados genéticamente

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Tomates morados modificados genéticamente

Área: Genética — Martes, 28 de Octubre de 2008
Unos tomates modificados genéticamente son ricos en antioxidantes y retardan la aparición de cáncer en ratones.
Foto
Tomates morados. Foto: JIC.
¿Son los alimentos genéticamente modificados intrínsecamente peligrosos? ¿Es lo natural siempre mejor? ¿Qué nuevos alimentos modificados se están desarrollando?
A las plantas no les gusta que se las coman. De hecho tienen toda una parafernalia de agentes químicos tóxicos para impedir esa acción sobre ellas. Esto es algo que cualquiera que haya comido una almendra amarga lo sabe. Pero cuando aparece un mutante con buenas propiedades los agricultores lo aíslan y seleccionan, sea un almendro que produce almendras dulces o un árbol de nectarinas (que procede de un árbol mutante de melocotones). El ser humano ha realizado manipulaciones genéticas desde hace más de 10.000 años, cuando las plantas silvestres y animales salvajes que se empezaron a utilizar para la agricultura y ganadería fueron seleccionados genéticamente de manera artificial. Recordemos aquí que 10.000 años es un lapso de tiempo muy corto para la evolución natural. 
Ahora hemos empezado a manipular genéticamente plantas y animales de una manera más rápida gracias a las técnicas de ingeniería genética. ¿Es esto siempre negativo? Un arroz gratuito con más vitaminas para el tercer mundo parece algo muy positivo, pero una variedad de cultivo más resistente a los pesticidas no lo parece tanto. Sin embargo, los movimientos ecologistas, quizás influidos por los excesos en el uso de pesticidas en el pasado, parecen tener como dogma el estar en contra de cualquier alimento manipulado por ingeniería genética y están a favor de lo natural, o lo que sea que signifique eso. Quizás lo sensato sea estudiar caso por caso y ver los pros y los contras de cada uno de ellos.
El último de estos casos parece ser el del tomate morado. Un grupo de investigadores del John Innes Centre en Norwich (RU) y de otras instituciones europeas pertenecientes al proyecto FLORA han desarrollado una variedad de tomate genéticamente modificado rico en antocianinas. Las antocianinas son unos antioxidantes pertenecientes a la familia de los flavonoides.
Estos tomates añadidos a la dieta de ratones proclives a padecer cáncer consiguen aumentar significativamente la vida de los mismos. De este modo se demostraría las cualidades de estos tomates a la hora de prevenir el cáncer.
Gracias a diversos estudios se considera que los antioxidantes, y en particular los flavonoides, son una herramienta importante para prevenir ciertas enfermedades como las cardiovasculares, las enfermedades degenerativas asociadas a la vejez, así como ciertos tipos de cáncer. Además tienen propiedades antiinflamatorias y propiedades contra la diabetes y la obesidad. Incluso aumentan la agudeza visual.
La dieta que sigue la mayoría de la gente de la civilización occidental no garantiza suficiente ingesta de estas sustancias. Sustancias éstas que están presentes principalmente en verduras y frutas como las bayas del bosque. La mayoría de las personas no consumen las cinco piezas diarias recomendadas de frutas y verduras, pero se verían beneficiadas si algunas de las que consumen tienen niveles más altos de antioxidantes. El proyecto FLORA pretende entender los mecanismos por los que funcionan estos antioxidantes e incrementar su consumo. Ahora, gracias a este tomate, se dispone de un fruto enriquecido con flavonoides que es ideal para el estudio del efecto de estas sustancias sobre la salud.
Las frutas y verduras contienen tanto oxidantes que se disuelven grasas (liposolubles) como antioxidantes solubles en agua (hidrosolubles). Los tomates normales ya contienen el antioxidante licopeno (amarillo natural E160d) que al ser liposoluble puede asimilarse más fácilmente si se cocinan con algo de aceite. Los flavonoides, por el contrario, son solubles en agua. Lo ideal es que la dieta cuente con ambos tipos de antioxidantes.
Para la obtención de este tomate se utilizaron dos genes provenientes de la flor boca de dragón, que aislados e introducidos en otra planta producen antocianinas. Estos compuestos son los mismos que se encuentran en los arándanos, moras y frutos similares de forma natural. También serían parcialmente responsables del vivo color final de estos tomates modificados.
Los análisis químicos de estos tomates han revelado una alta actividad antioxidante que triplica la natural presente en el fruto.
Para demostrar las propiedades anticancerígenas de estos tomates los investigadores modificaron a su vez unos ratones. Silenciaron el gen p53 en los ratones. Este gen es conocido como “guardián del genoma” y está relacionado con el proceso de la carciogénesis. Cuando este gen no funciona (como cuando en este caso se silencia) el individuo portador desarrolla diversos tipos de cáncer, en especial linfomas, y muere a edad temprana.
Los ratones fueron divididos en tres grupos en función de su dieta. A unos se les dio una dieta normal, a otro se les enriqueció la dieta con un 10% de tomates secos normales y al tercero con un 10% de tomates morados secos.
No hubo diferencias estadísticas significativas entre los dos primeros grupos, pero sí entre el tercer grupo y el resto, cuyos individuos vivieron en promedio 182 días en lugar de 142.
Según uno de los investigadores éste sería el primer ejemplo de ingeniería metabólica en ofrecer mejoras potenciales en la reducción del impacto de ciertas enfermedades a través de la dieta.
Desafortunadamente los investigadores no saben todavía cómo funciona el proceso a escala molecular. Tampoco se han tenido en cuenta los posibles efectos tóxicos de este tipo de dieta, aunque como este antioxidante es hidrosoluble no es de esperar que los haya.
En el futuro estos investigadores pretenden estudiar el efecto de los tomates morados sobre varios tipos de cáncer y definir el mecanismo de acción. También quieren realizar ensayos clínicos sobre voluntarios humanos. La idea final es crear una medicina preventiva basada en la dieta.
Como mínimo este estudio confirma que se pueden obtener importantes beneficios de simples cambios en la dieta diaria. La opción de proporcionar suplementos farmacéuticos no parece una buena opción. Sin embargo, una buena solución consistiría en seleccionar unos pocos pero bien seleccionados productos enriquecidos que formen parte de la dieta diaria y que puedan aportar beneficios a la salud.

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Thalia