...
...

Sobre la desecación del Sáhara

Sobre la desecación del Sáhara

Área: Medio ambiente — Miércoles, 29 de Diciembre de 2010
Los expertos debaten sobre la desecación del Sáhara y lo ponen en contexto del actual cambio climático. Afirman que para saber qué pasara en el futuro hay que estudiar el pasado.
Foto
Las pinturas rupestres del Sáhara nos hablan de una fauna de cocodrilos y otros seres ya desaparecidos de la región.
Según los científicos, cambios en los valores de algunos parámetros orbitales de la Tierra cambió el clima del Sáhara de tal modo que dejó de ser un lugar más o menos verde a lo que es hoy en día: el desierto más grande del planeta. Mientras debaten si este cambio fue brusco o lento y tratan de averiguar las consecuencias climáticas de estos cambios, la Tierra continúa cambiando poco a poco. 
Las pinturas rupestres que todavía hoy se pueden encontrar en el Sáhara muestran un mundo poblado de animales de sabana que medraban en un entorno que era mucho más húmedo de lo que es ahora. El mismo entorno que se representó en la cueva de los nadadores. Pero todo eso desapareció hace tiempo. De hecho desapareció hace unos miles de años, pero todavía no se sabe si ese cambio fue más o menos abrupto o se dio poco a poco.
Hace un tiempo informemos desde estas páginas de la lenta desecación de la parte cercana al lago Yoa (Chad) desde el Holoceno. El análisis de sedimentos realizado por Pierre Francus, del National Institute of Scientific Research en Quebec (Canada), y sus colaboradores parece indicar que la desecación, al menos en esa parte, duró unos 7000 años hasta alcanzar las condiciones actuales hace unos 1100 años.
La hipótesis más aceptada sobre la desecación del Sáhara dice que este proceso se debió cambios en los valores de algunos parámetros orbitales de la Tierra que afectan a la insolación, es decir, a la cantidad de energía en forma de luz que se recibe del Sol en una determinada área durante un tiempo. La insolación depende de varios factores como la localización geográfica, la duración del día, la estación, la orografía y la meteorología local.
Según explica Gavin Schmidt, de la NASA, hace uno 8000 años los valores de algunos parámetros orbitales de la Tierra eran un poco distintos a como son hoy en día. La inclinación del eje cambió de 24,1 grados a los 23,5 actuales. Además, la Tierra recorre una órbita elíptica que en máxima aproximación al Sol (que está en uno de los focos de esa elíptica) coincidía con el mes de agosto, verano para el hemisferio boreal, pero ahora se da en el mes de enero. Por tanto, los veranos del hemisferio norte eran en promedio más cálidos en esa época de lo que lo son hoy en día. Esto último se debe a la precesión, que hace que el eje de giro apunte a un sitio distinto del cielo mientras describe un círculo que pasa por varias estrellas, incluida la polar, estrella que en la actualidad está situada señalando el norte geográfico. Este movimiento es similar al movimiento de oscilación que efectúa un trompo o peonza.
Foto
Algunos parámetros orbitales terrestres. Fuente: NASA.
Los cambios en la inclinación y precesión antes descritos se ven influidos por las fuerzas de gravitación de los demás cuerpos del Sistema Solar, sobre todo la Luna. El eje de giro cambia entre 22 y 25 grados cada 41.000 años, mientras que la precesión tiene un periodo de 26.000 años. Estos ciclos han sido determinados por los astrónomos y han sido validados por los geólogos gracias a los sedimentos marinos.
Se creía que durante el próximo siglo la inclinación del eje terrestre no cambiaría significantemente. Sin embargo, estudios recientes indican que el efecto del calentamiento global, particularmente sobre los océanos, podría hacer cambiar esta inclinación más rápidamente. La fusión de los hielos de Groenlandia está ya provocando un cambio en la inclinación del eje de 2,6 cm anuales. Se predice que esta velocidad de cambio aumentará en el futuro. Que seamos la primera especie que sea consciente de estar cambiando la inclinación de su propio planeta no deja de ser sobrecogedor.
Los cambios en la insolación producidos por un desplazamiento de la inclinación terrestre tienen un impacto directo en los patrones de tiempo atmosférico, como los monzones. Cuando esta inclinación cambió en el pasado, los monzones disminuyeron y la vegetación empezó a desaparecer. Si no hay plantas que retengan agua y la devuelvan a la atmósfera, la lluvia disminuye progresivamente. El resultado de este ciclo de retroalimentación entre plantas y clima finalmente crea las condiciones para que aparezca el desierto.
Hay gran cantidad de pruebas que indican que el Sáhara era en el pasado un ecosistema tipo sabana y un lugar mucho más húmedo. Pero el debate acerca de cómo sucedió esta transición continua. El desacuerdo entre los expertos del campo se debe a que falta un registro paleo-ambiental fiable de la región al completo y hay que usar modelos climáticos.
Una simulación de 1999 de un grupo alemán daba como resultado un cambio abrupto en la región sahariana que duro sólo 300 años. Mientras que el estudio local de Pierre Francus, realizado casi 10 años después y basado en el análisis de sedimentos, decía que ese cambio se dio a lo largo de unos 7000 años.
Schmidt cree que el cambio se dio súbitamente. Según él, dada la fuerte dependencia entre vegetación y disponibilidad de agua, el fin del Sáhara verde se dio bruscamente hace 5500 años. De este modo, cambios lentos en los parámetros orbitales dieron lugar a un abrupto colapso de los ecosistemas.
Como el Sáhara cubre una vasta extensión de superficie, que afecta a un tercio del continente, es posible que algunas partes sufrieran una desecación rápida, mientras que otras se desecaran a lo largo de un periodo de tiempo más prolongado.
Según Francus puede que el área que su equipo estudió se desecara lentamente, pero eso no significa automáticamente se diera el mismo caso en otras partes de la región, como en el Sáhara Occidental. “No podemos descartar completamente la posibilidad de una desecación abrupta”. Añade que entender las diferencias regionales en el cambio climático es el próximo desafío de los climatólogos.
Francus explica que han sido documentados cambios abruptos del clima en muchos lugares de la Tierra en distintos momentos del pasado. Un ejemplo que cita es el de Younger Dryas que se dio hace entre 12800 y 11500 años. Según NOAA el final de este periodo fue particularmente abrupto cuando, por ejemplo, la temperatura de Groenlandia aumentó en unos 10 grados centígrados en una década.
“Muchos científicos creen que cambios así de abruptos son posibles en el futuro, pero la naturaleza, dirección e intensidad de estos cambios probablemente dependan de la región”, añade.
Francus señala además que hay algunos modelos que son incapaces de predecir cambios abruptos del clima de ninguna manera. Algunos científicos opinan que no hay conocimientos suficientes de cómo cambió el clima en el pasado para poder entender los procesos que dirigen estos cambios. De entrada es muy difícil de modelar la humedad del suelo y su cubierta.
Foto
Pintura rupestre de la cueva de los nadadores (suroeste de Egipto).
Acerca de si el Sáhara se desecó poco a poco o abruptamente, la mayoría de los científicos están de acuerdo en la importancia de comprender cómo cambió el clima en el pasado y qué clase de fuerzas naturales afectan a esos cambios. Esto ayudará a los climatólogos a determinar el papel preciso del comportamiento del ser humano en el presente cambio climático.
“Los modelos que son usados para predecir el clima futuro necesitan ser comprobados y usar la información del pasado es una manera de alcanzar esa meta”, dice Francus.
Copyleft: atribuir con enlace a http://neofronteras.com/?p=3345

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Seria genial si te comunicaras y dejaras algo escrito aquí abajo, gracias.
Thalia