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Caminar en círculos, lo más común en el hombre

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Caminar en círculos, lo más común en el hombre
 
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Al parecer, caminar en línea recta es algo poco común en el hombre si se le quitan los puntos de referencia que pueda usar e incluso puede caminar en círculos. Una investigación del Instituto Max Planck de Alemania, arroja interesantes resultados.
Carlos Rangel Plasencia

Camino entre la niebla, por debajo de la línea de nieve. No veo hacia dónde voy, pero conozco bien la montaña y sé adónde tengo que llegar. Llueve desde hace cuatro días. Cuatro días de lluvia ininterrumpida. La montaña está verde por debajo y blanca por encima. Por eso no se puede subir: demasiada nieve. He caminado durante horas y estoy por brincar un collado. Después de él, todo será bajada y luego una subida hasta donde hay caminos anchos, gente, autos.
Al perder los puntos de referencia, el hombre pierde información de su entorno.
Cuando arrecia la lluvia me protejo bajo una roca inclinada. No es una total protección pero sí ayuda bastante. Sólo tengo que subir prácticamente en línea recta. Subir, llegar al collado y bajar. En algún momento encontraré el sendero marcado que es la vía normal. No es difícil.
Subo y los copos de nieve se escurren sobre mi ropa. Menos mal que es nieve. Minutos después, llego al collado y comienzo a bajar. Luego, el sendero. “Al fin”. Sigo bajando y encuentro huellas. Un minuto después me doy cuenta que sólo es uno quien va delante de mí. Uno, con este tiempo… Marco mi huella junto a la que ya está. “Es la misma huella”. Unos pasos más adelante, me encuentro con la misma roca que me había protegido de la lluvia. Había dado vuelta en círculos.

La mayoría de las personas caminamos sobre una línea ya trazada y tendemos a creer que eso es caminar en línea recta, sin darnos cuenta que esa línea es la que predetermina nuestro andar. En el campo, las cosas son muy distintas, sobre todo en terrenos planos como las grandes praderas y los desiertos. La gente tiende a andar en círculos. Todos. Y si pude salir de ese círculo que me hizo regresar sobre mis huellas tres veces, fue gracias a una brújula.
En un estudio reciente, algunos investigadores alemanes reportaron que ese sentimiento de haber pasado ya por ese sitio es real: “la gente camina en realidad en círculos”, dijo Jan L. Souman, del Instituto Max Planck de Cibernética Biológica, ubicado en Tübingen.
El desierto y las grandes praderas son lugares donde fácilmente se puede caminar en círculos.
El doctor Souman estudia la percepción multisensorial y sus colegas rastrearon movimiento de voluntarios colocados en un bosque de Alemania y en las dunas de arena de Tunisia. En cuanto el sol se puso, los voluntarios eran más o menos incapaces de caminar en línea recta, pero en días nublados o cuando no había luna, dibujaban círculos en el terreno, a veces varias veces.
Bajo esas circunstancias, el cerebro parece perder indicios visuales fundamentales para ayudarle a procesar todos los datos de que dispone. “El cerebro tiene diferentes fuentes de información para casi todo”, dice Souman, quien admite haber caminado alguna vez en círculos durante horas en la selva urbana de Estambul.
Esta información (imágenes fluyendo en la retina, el sentido de aceleración en el oído interno e incluso cómo se mueven los huesos y músculos) se combinan en el cerebro para dar un sentido de hacia dónde va el cuerpo. “Pero toda estas fuentes de información son relativas. No te dicen si te estás moviendo en la misma dirección que hace una hora”, dijo Souman. Es por eso que ver el sol, la luna o cualquier indicio inamovible como la cumbre de una montaña en la lejanía, parecen ser necesarias. “Necesitamos esta clase de indicios absolutos”, añadió Souman.
El hallazo no es nuevo para los guías de montaña y expertos en caminatas de grandes distancias, quienes siempre han evitado caminar en círculos para evitar estar perdidos, sea viendo el terreno o usando un instrumento preciso como la brújula o un GPS. La verdad, confían en ellos mismos hasta cierto punto.
En su investigación, el doctor Souman y sus colegas encontraron evidencia que sugiere que se usan técnicas de navegación de corta distancia, lo que ayudó a los voluntarios a mantener una línea recta por breves periodos de tiempo.
Aun en terreno montañoso la información puede ser tan escasa que caminar en círculos puede ser uno de los resultados.
También encontraron que aparecen pequeñas desviaciones de la línea recta en cualquier dirección (izquierda o derecha), lo que echa abajo una teoría previa que decía que las desviaciones se debían a que todos tenemos una extremidad un poco más larga que la otra. También hallaron que si las desviaciones permanecen pequeñas, el resultado es una ruta zigzagueante. Pero si los errores comenzaban al elegir como camino una dirección, el resultado era andar en círculos.
Para los investigadores queda claro que “Tu tarea como persona extraviada es permanecer en el mismo sitio. Si te mueves, el trabajo de quienes te buscan será más difícil.”

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Thalia