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Prejuicios y actividad neuronal

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Prejuicios y actividad neuronal

Área: Neurología — Martes, 25 de Marzo de 2008
Según un estudio la gente proyecta sus propios valores y sentimientos sobre los demás. Este resultado podría ayudar a entender las bases neuronales de los prejuicios y comportamientos de exclusión social.
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¿Qué sabemos sobre lo que está pensando o va a hacer una persona? ¿Se ha preguntado por qué parece que usted entiende bien a cierta clase de personas, incluso cuando conoce relativamente poco de ellas? Resulta que hay una razón biológica de por qué nos es fácil meternos en la piel de determinadas personas, y difícil en la de otras.
Científicos de la universidad de Harvard y de la universidad de Aberdeen dirigidos por Adrianna C. Jenkins han estudiado la actividad cerebral de unos voluntarios y sugieren que la gente proyecta sus propios valores y sentimientos sobre los demás incluso si sólo hay una pequeña evidencia de que el otro tiene algo en común con ellos.
Estos científicos han descubierto que hay un grupo de neuronas que inician su actividad durante la evaluación. Después, cuando a los sujetos se les pide predecir cómo se sentirá la otra persona y creen que sentirán como se sentirían ellos en las mismas circunstancias estas neuronas se mantienen activas. Si por el contrario se convencen de que sus pares no tienen una manera de pensar similar a la suya, las neuronas de este grupo se desactivan. 
Los investigadores afirman que este descubrimiento allana el camino a entender cómo los estereotipos crecen a partir de un pequeño detalle hasta llegar a constituir grandes equívocos.
Así por ejemplo, se podría explicar por qué un individuo que tiene poca información sobre otra persona puede tener dificultades para comunicarse con ella sobre diversos temas.
En el estudio se pidió a 13 voluntarios que proporcionaran conclusiones sobre dos personajes ficticios basados en fotos y en dos esquemas simples que sólo contenían detalles básicos. Un personaje era un progresista de la Costa Este que iba a un pequeño colegio privado y el otro un conservador del Medio Oeste que iba a la universidad.
A los participantes se les preguntaba por el personaje más cercano a ellos y sobre una serie de características de esa persona mientras que se monitorizaba su actividad cerebral con un sistema de resonancia magnética funcional. Los investigadores se centraron en un pequeño grupo de neuronas ubicadas en el córtex prefrontal ventromedial, región que se cree relacionada con los pensamientos autoreferentes y las emociones.
A los voluntarios se les pedía predecir cómo se sentiría su personaje en determinadas circunstancias, como siendo el centro de atención, si ayudaría a un amigo, si le gusta el champiñón en la pizza, etc.
La actividad de las células en cuestión se iniciaba cuando se preguntaba a los sujetos sobre sus propias ideas y permanecían activas cuando esa pregunta iba seguida de otra acerca del personaje con el que más se identificaban. Pero la actividad cesaba si la pregunta era acerca del otro personaje. Los resultados sugieren que complementamos con características propias a la gente que sentimos más similares a nosotros.
En el día a día no tenemos una manera de meternos en la cabeza de otra así que proyectamos nuestros propios sentimientos y habilidades sociales sobre los demás para así entenderlos y predecir su comportamiento. La otra manera de deducir los sentimientos de los demás, sin tomar como referencia los propios, es basarse en las suposiciones sociales, y esto quizás sea una posible causa de problemas.
Según éstos y otros investigadores este resultado podría ayudar a entender las bases neuronales de los prejuicios y comportamientos de exclusión, como en los casos de las tensiones sociales causadas por el racismo o por las disputas religiosas.
Por otro lado algunos sostienen que se podría emplear esta tecnología para usos ciertamente malévolos, como saber lo que alguien siente realmente acerca de otro, aunque en la sociedad mantengan de cara al público una postura distinta.
Según Jenkins cuanto más crea que la otra persona es como usted más empatía tendrá por ella, y que incluso puede que veamos a las personas que sean menos similares a nosotros como menos humanas.
Jenkins y sus colaboradores están ahora investigando el efecto de usar personas de diferente raza para ver si se obtienen los mismos resultados. Según ella quizás haya esperanza de que podamos crear una empatía más fuerte por personas que sean distintas a nosotros.
Fuentes y referencias:
Artículo en PNAS (resumen).
Nota en Scientific American.
Nota en Nature.
Foto: “Heathers’ Twin” por alikachristian, vía Flickr.

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Thalia