Al final nada sale gratis y ahora que empezamos a utilizar las energías renovables nos encontramos también con sus inconvenientes. La energía solar es irregular al igual que la eólica. Los aerogeneradores cambian el paisaje y según algunos matan más aves de lo aceptable. ¿Qué tal una fuente de energía que nos venga del cielo?
Una
central solar satelital seria un gigantesco satélite dotado de paneles solares y destinado solo a generar energía. La idea original fue de
Peter Glaser a principios de los años 1970. Las ventajas en cuanto a rendimiento eran claras. No más problemas con las nubes, ningún riesgo de daños por tormentas, nada de limpiar los paneles de polvo y suciedad para mejorar su rendimiento. Y aún mejor, 24 horas de sol cada día durante unos 360 días al año si eran colocados en órbita geoestacionaria.
Una
Pero también tenía inconvenientes. Empezando por el costo de fabricar, y colocar en órbita, kilómetros de paneles modulares. O su vulnerabilidad ante un ataque militar. Sin embargo, la dificultad más importante era el envío de la energía para ser utilizada en la Tierra. La energía solo puede transmitirse en forma de radiación electromagnética, muy probablemente microondas, y apenas tenemos experiencia para las enormes potencias que serian necesarias. Además el proceso implica perdidas al generar la radiación, perdidas en la transmisión a través de la atmósfera y perdidas en los receptores.
Las opción mas estudiada es el uso de las microondas a diferentes frecuencias. Tenemos cierta experiencia generándolas y hay diseños de antenas rectificadoras que
¿Utopía? Tal vez. Pero se sigue trabajando en ello. El último, y muy interesante,
Y, como otras tecnologías, puede que lo primero sean aplicaciones limitadas o “de nicho”. Este mismo año, un estudio de la

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