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¡Que nadie se atreva a tocar mi desorden!

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Teorías del Caos


Caos / Foto: Istockphoto

¡Que nadie se atreva a tocar mi desorden!

Según algunas teorías, las personas que no logran mantener el orden son más flexibles y creativas. La nota

Por: Eugenia Correa, el 21 de octubre de 2010, 05:35 AM
Albert Einstein suele ser citado por su frase que dice “Si una mesa abarrotada es síntoma de una mente abarrotada, entonces ¿qué debemos pensar de un escritorio vacío?”. Esto lo dijo después de que un fotógrafo de la revista Life tomara fotos del escritorio en su oficina en la Universidad de Princeton, en ellas podemos ver cómo el genio trabajaba sobre cientos de papeles, libros, revistas y objetos varios que parecen estar ahí sin orden aparente.

Confieso que he usado esta frase para defender más de una vez el verdadero chiquero bajo el que vivo. “Yo entiendo mi propio desorden, ¡no me muevan nada!” suelo tener que decirles a las señoritas que hacen la limpieza en mi oficina y que han de pensar que mi madre nunca me enseñó a poner las cosas en su lugar (aunque en realidad mi pobre madre no tiene la culpa, no hizo más que tratar de enseñarme orden). Lo bueno es que ahora ya tengo otro pretexto más para seguir en mi desorden natural, pues resulta, segun un artículo de la revista Psychology Today, que el desorden puede ser bueno.

En el artículo Elemento Natural: Espacios de oficina (originalmente en inglés), su autor, Jay Dixit, férreo defensor del desorden, dice que “algunos estudios demuestran que los altos ejecutivos suelen ser menos organizados que sus subordinados, y que los tiraderos dentro de una oficina suelen incrementar proporcionalmente al nivel educativo, salario y experiencia.”

Dixit dice que el científico David Kirsh de la Universidad de California encontró que “La gente responde de modo distinto a su entorno  y las personas ordenadas o desordenadas pueden estar calibrando sus espacios de trabajo para adaptarlos a su forma de pensar.” Puede ser que un escritorio limpio y otro completamente abarrotado sean formas de adaptación a distintos estilos cognitivos. Mi estilo, al parecer, es el de un perro al que le tiras una pelota para que la traiga de vuelta y en vez de devolver la pelota trae una ardilla muerta…

Según Kirsh, los que somos desordenados dependemos de las cosas a nuestro alrededor para recordarnos sobre nuestros pendientes. “Los montones de documentos, folders, post-its, libros abiertos y demás les recuerdan lo que tienen que hacer.” Además, Dixit menciona que el azar es una parte esencial de la creatividad. Y ver montones de cosas suele generar asociaciones mentales que pueden darte nuevas perspectivas sobre cómo resolver un problema.

También menciona el libro llamado Manejando el Caos: usarlo para tu beneficio, el cual muestra cómo la gente que no necesita tanta planeación y orden es adaptable, flexible y puede tener una actitud dinámica y abierta para lidiar con situaciones aleatorias que se presenten. Es aplicar la teoría del caos, al manejo de la vida diaria.

Aunque en realidad a veces pienso que si no hubiera perdido tantas veces las llaves del auto, mi cartera o mis lentes, en mi propio escritorio, un hoyo negro que se traga cualquier cosa que ahí deposites, quizá en verdad hubiera podido lograr más cosas. Al fin y al cabo… Einstein había probado la relatividad y un escritorio sucio le era permitido, yo por el contrario estoy lejos de probar cualquier teoría…  y con respecto al salario… pues tampoco justifica mi tiradero. Pero ya lo decía Einstein “todo es relativo.”

Y tú, ¿crees que el desorden te hace más creativo y flexible?  ¿O piensas que el orden es importante para poder lograr el éxito?

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