México, D.F.- Luego del hallazgo de un cráneo humano y huesos de megafauna prehistórica, entre ellos los de un gonfoterio -especie de mastodonte-, en una cueva sumergida de la Península de Yucatán, se realizará un proyecto multidisciplinario de investigación, dijo la arqueóloga Pilar Luna Erreguerena, titular de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH.

Este proyecto será coordinado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), para dar continuidad a la exploración del sitio y al estudio de estos vestigios arqueológicos, cuya antigüedad podría ser mayor a 10 mil años, añadió.

Luna Erreguerena informó que luego del descubrimiento de estos restos antiguos, realizado por tres espeleobuzos especializados en este tipo de exploración, se formulará un proyecto específico para este sitio conocido como "Hoyo Negro", y que forma parte del sistema de cuevas inundadas Aktún-Ha, en Quintana Roo.

"Es muy factible que sí sea un sitio muy antiguo, por lo que es necesario protegerlo al máximo. De acuerdo con las imágenes captadas para hacer el registro, los materiales tienen buen estado de conservación. Además del cráneo se encontró un hueso largo que puede ser un húmero".

Este hallazgo se produjo tras una larga etapa de exploración que comenzó hace cuatro años, indicó la especialista.

Mencionó que "los espeleobuzos recorrieron un túnel subacuático de 1,200 metros de largo, hasta llegar a la entrada de una fosa conocida como 'Hoyo Negro', y descender 60 metros. Ahí detectaron un cráneo y un hueso largo de humano, restos de megafauna extinta y cenizas de una hoguera".

Explicó que los hallazgos de estos materiales corresponden a tres puntos distintos dentro de la misma cueva sumergida, "se encontraron separados a una distancia de entre 20 y 30 metros, por ello no se puede decir en este momento que todo corresponde a un mismo evento, para ello es necesario hacer los estudios pertinentes. Los vestigios no se pueden relacionar aún con ninguna cultura en particular ni establecer su datación exacta".

Comentó que aun cuando los hallazgos de restos óseos, hechos por otros investigadores también en cuevas inundadas en la Península de Yucatán, datan de alrededor de 10 mil años de antigüedad, en este caso todavía no se puede establecer ninguna fecha hasta que se haga un estudio específico sobre su antigüedad, características morfológicas, ADN y tipo de fauna, entre otros aspectos.

Destacó que los espeleobuzos que encontraron los vestigios son: Alex Álvarez, Attolini Franco y Alberto Nava, quienes al reconocer la relevancia y la fragilidad de estos elementos, dieron aviso al INAH para proteger el sitio y evitar que otros grupos puedan dañar o alterar el contexto, afectando con ello las investigaciones.

En tanto, el arqueólogo Guillermo de Anda, de la Universidad Autónoma de Yucatán, comentó que esta es la primera vez que se explora esta cueva sumergida, lo que implicó un proceso largo de observación y registro del lugar, cuya tarea ha requerido de equipos especiales de locomoción en el agua, y de gente muy preparada en técnicas de buceo en cuevas.

El investigador comentó que es muy probable que el resto del esqueleto esté cerca de estos vestigios y que existan más individuos ya que conocen una mínima parte de la cueva, la cual seguirán explorando.

Mencionó que los cenotes son extraordinarios preservadores de materiales arqueológicos. "Tenemos en ellos una fuente de información maravillosa sobre el poblamiento de la Península de Yucatán y del continente americano".

Al hacer una estimación de la antigüedad de los restos humanos, mismos que están en excelente estado, comentó que a priori, de manera general, la época en la que se inundaron las cuevas coincide con el periodo en el que se extinguió la megafauna, es decir, hace cuando menos 8 mil 500 o 9 mil años, en el Pleistoceno, pero mejor harán el estudio de ADN para precisar la edad de esos restos.