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El auténtico primer vuelo trasatlántico

El auténtico primer vuelo trasatlántico

No fue el de Charles Lindbergh. El suyo ni siquiera fue el primer vuelo sin escalas. Pero, por una extraña mezcla de buena publicidad, falta de atención a los detalles  y mala memoria histórica, los vuelos anteriores fueron olvidados. Vamos a repasarlos para que podías decidir cual creéis que fue el primero.

El 17 de diciembre de 1903, los hermanos Wright consiguieron realizar un corto vuelo de apenas 12 segundos. Es fácil leer que se trata del primer vuelo de la historia aunque realmente es el primer vuelo tripulado de una aeronave a motor mas pesada que el aire. Antes de esa fecha ya se volaba en planeador o en globo. Ni siquiera es el primer vuelo a motor ya que 51 años antes, el francés  Henri Giffard  voló 27 kilómetros de Paris a Trappes en un globo al que había añadido un pequeño motor de vapor. Sin embargo, globos y dirigibles son una tecnología muy minoritaria y Henri Giffard ha quedado injustamente olvidado.

Tras el vuelo de los hermanos Wright, la aviación avanzo de forma realmente rápida. El principal problema a resolver era la falta de motores ligeros y potentes. Hasta entonces los motores eran utilizados fundamentalmente en dos tipos de vehículos, barcos de vapor y locomotoras. En ambos, el peso no era una prioridad. De hecho, las locomotoras podían sacarle partido al peso para mejorar la tracción de sus ruedas y facilitar el ascenso por una pendiente. Pero la aviación y la automoción requerían motores ligeros y potentes y cuando estallo la Primera Guerra Mundial el desarrollo fue espectacular. Al acabar esta, habían pasado solo quince años pero se disponia de la tecnología suficiente para intentar cruzar el Atlántico. Y, de nuevo, tenemos el problema de definir que consideramos el primer vuelo.

Dada la limitado autonomía de los primeros aviones, la forma mas fácil de cruzar el Atlántico era haciendo escala en puntos intermedios. A principios de 1919, el norteamericano  Albert Cushing Read,  cruzo el Atlántico de Nueva York a Lisboa con un hidroavión NC-4, una tripulación de cinco personas y numerosas paradas intermedias. La duración total fue de 53 horas de vuelo divididas en 23 días del 8 al 31 de mayo.



Hidroavión Curtis NC. Fuente: Wikipedia 

 
Puedo imaginar los comentarios. Tal vez hacer escalas sea “trampa”. Lo que buscamos es cruzar el Atlántico sin parar. En ese caso, los primeros fueron los aviadores británicos  John Alcock y Arthur Whitten Brown  que utilizaron un bombardero  Vicker Vimy  reconvertido. Despegaron en junio de 1919 desde la isla de Terranova, en la costa de  Canadá y aterrizaron en Irlanda. Fue un  vuelo de mas de 3.000 kilómetros realizado en 16 horas y 27 minutos. ¡ Menos de dieciséis años después del corto salto de los hermanos Wright!

¿De nuevo es trampa? Los británicos creen que no y están muy orgullosos de este vuelo. Pero quizás tengamos que redefinir el cruce del Atlántico. Exijamos un despegue y aterrizaje desde las dos masas continentales y un vuelo sin escalas. En este caso, el primer vuelo corresponde a un dirigible. El  LZ-126  fue construido en Alemania y entregado a los norteamericanos como indemnización tras la Primera Guerra Mundial. Para ello, voló desde Alemania a Nueva Jersey sin escalas en octubre de 1924.

Debo admitir que el primer cruce aéreo del Atlántico, sin escalas, entre las dos masas continentales, por un aparato más pesado que el aire y en solitario fue el vuelo de Charles Lindbergh en mayo de 1927. Pero, por seguir con la broma, me pregunto que opinaran en  el futuro del vuelo del Apolo a la Luna. Tres personas, con paradas intermedias en la órbita terrestre y lunar y aun peor, abandonando partes de la nave en la Luna para ahorrar peso. ¿Creéis que lo admitirán como valido? 

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Thalia